Si eres de las que invierte en el cuidado de la piel y se preocupa por verla saludable, es importante que conozcas también a sus peores enemigos. En este artículo te contamos sobre ellos y el daño que pueden ocasionar.

La piel es nuestra carta de presentación. Si se ve hidratada y lozana, nuestra apariencia será de una persona saludable y joven. Por el contrario, si se ve arrugada, opaca, manchada… estaremos transmitiendo una imagen de abandono. Por eso, cuidarla y nutrirla es algo que debe ser parte de nuestra rutina diaria.

Parte de este cuidado es conocer los agentes más nocivos para la piel y evitarlos para evitar el daño. No se trata solo de invertir en cremas y tratamientos costosos, sino que antes de tratar de revertir el daño, debemos tratar de prevenirlo.

En este artículo te contamos acerca de los enemigos más peligrosos. ¡Toma nota!

El sol


Si bien el sol nos trae tantos beneficios para la vida, nos da calor, permite que cultivemos alimentos, genera reacciones químicas necesarias para la vida, etc. etc., también puede ser un agente extremadamente perjudicial para la piel.

Siendo el órgano más grande del cuerpo, la piel se encuentra muy expuesta a los rayos solares y en consecuencia, a los daños que estos pueden provocar, como el fotoenvejecimiento. Y como los efectos de esto no se ven a corto plazo, si no nos cuidamos, podemos acumular un daño bastante intenso que será irreversible.

Pero además, el sol no solo deteriora la piel sino que puede ocasionar manchas permanentes y lesiones que pueden derivar en cáncer. Por eso, recuerda siempre usar un protector solar con FPS alto, que te proteja durante todo el día. Con el tiempo, agradecerás haberlo hecho.

La contaminación


Lastimosamente no podemos eliminar la contaminación del planeta, pero sí podemos resguardarnos de sus efectos. Todas las partículas que rondan en el aire y que día a día nos rodean, tapan los poros, manchan y generan impurezas en la piel. Por eso, trata de mantenerla siempre limpia, hazte limpiezas profundas por lo menos una vez al mes y exfoliaciones suaves de forma semanal.

El tabaco


No solo es negativo para la piel, el tabaco es un agente muy nocivo para el organismo entero. En el caso de la piel, afecta la circulación y reduce la oxigenación de los tejidos, lo cual a la larga, favorece la aparición de arrugas profundas y finas.

Además, hay expertos médicos que suponen que fumar descompone el colágeno y aumenta la cantidad de radicales libres. Lo bueno, es que para revertir estos efectos, basta con dejar de fumar, así que no esperes mucho para hacerlo.

Mala alimentación


Todo lo que ingerimos influye en cómo nos vemos. Llevar una alimentación saludable y balanceada puede hacer que todo nuestro cuerpo resplandezca. En el caso de la piel, la hidratación es la clave, para lo cual no solo existe el agua (que es fundamental), sino también alimentos que nos brindan las vitaminas y minerales que necesitamos para ayudar a los procesos de regeneración de colágeno. Así que deja de lado la comida chatarra y llena tu heladera de agua, frutas y verduras.

Recuerda también que el estrés es otro enemigo importante que puede contribuir a acentuar todos los anteriores. Así que no sería mala idea tomar clases de yoga, practicar la meditación y dedicarse a disfrutar de las cosas buenas de la vida.