Pueden ser nuestras mejores aliadas o nuestras peores enemigas. Lo más importante es que sepas que serán parte de tu vida y por ende, lo más saludable es tratar de construir una buena relación con ellas. Quédate para conocer algunos tips que te ayudarán.

Cuando iniciamos una relación el mundo pareciera que se reduce a la pareja, a las emociones y sentimientos que comparten y el resto deja de importar. Sin embargo, a medida que la relación avanza y para que crezca, empezamos a tejer una red que incluye principalmente a la familia y los amigos más cercanos.

Y para que una relación funcione a largo plazo, esta red debe de ser saludable y contenedora, para que nos permita sentirnos felices, ya que como te contábamos en esta nota, el secreto de la felicidad está en las relaciones y los afectos.

Una de las cosas que nunca debes olvidar es que empezar con el pie derecho es un gran paso en la relación con la familia, especialmente con la madre de tu amado, ya que estará lista para juzgar qué tan buena eres para su hijo, lo cual es algo instintivo y natural. Pero si sigues estos consejos, seguro tendrás éxito, así que ¡apúntalos!

Deja de lado los prejuicios


Es normal que antes de conocer a la familia nos llenemos de dudas y temores que terminan convirtiéndose en prejuicios. Estos pueden ser muy peligrosos ya que nos predisponen de forma negativa a la experiencia que viviremos. Es muy distinto conocer a alguien esperando lo mejor de esa persona, a conocerla suponiendo lo peor.

Entonces, nuestro primer consejo es que antes de esa primera presentación, te despojes de los prejuicios y esperes lo mejor de cada integrante, sobre todo, de tu suegra.

Ponte en sus zapatos


La mayoría de las veces juzgamos el actuar de las personas de acuerdo a lo que nosotros vemos desde afuera, sin ponernos en los zapatos del otro. Y cuando se trata de la suegra, juzgarla y resentirnos con su comportamiento puede convertirse en algo normal en la relación.

Lejos de caer en esta rueda, antes de enojarnos o molestarnos con algunas actitudes, debemos primero ponernos en sus zapatos, tratar de entender que la relación que ella tiene con su hijo no es la misma que la que tenemos nosotros y que hay cosas que pasan entre ellos que son de ellos y no es nuestro lugar involucrarnos.

Crea lazos sinceros


La realidad es que nunca serás su hija, pero si la relación es sana, aprenderán a quererse, respetarse y apoyarse mutuamente. Para llegar a esto, deben trabajar en esta relación y la mejor forma, es compartiendo momentos, en lo posible, a solas. Trata de conocerla, de saber qué cosas le gustan y de entenderla. Hagan actividades que ambas disfruten. Verás que esto además será muy valioso para tu pareja.

De igual manera, y siempre conociendo los límites, hagan actividades los tres, involúcrala en la vida de ambos, para que no se sienta desplazada.

Respeta la relación de madre-hijo


Así como la relación de pareja es de a dos, la relación de madre-hijo es también entre ellos. Respétala y no te involucres en sus discusiones y peleas. Puedes llegar a aconsejar a tu pareja pero a la larga, será él quien sabrá cómo resolver los conflictos con su madre y lo mejor que puedes hacer tú es apoyarlo y mantenerte al margen.

Por último y no menos importante, trata siempre de decir todo con una sonrisa, de ser honesta sin perder la amabilidad y el respeto. Recuerda que una relación sana con tu suegra y con la familia, es la base para que la pareja crezca y se consolide.